viernes, 23 de enero de 2015

MUNDOS CONVERGENTES - Otoño Invierno 2015


En HG creemos que la moda no es una frivolidad, porque nos permite entramar una verdadera relación con nuestro cuerpo, a través de las prendas.
La ropa, además de ser algo dado a ver, porta un valor simbólico. Entendemos la moda como un modo de expresión, a partir del que podemos contar una historia.
Entendemos que la moda reafirma y expresa nuestra identidad, por eso tiene que ser práctica, cómoda y versátil.
El arte es nuestra fuente de inspiración. Por eso intentamos establecer en todas nuestras colecciones un diálogo con otras fuentes de la cultura contemporánea: la plástica, la literatura, la música, el cine, etc.

A partir de estas premisas nace la idea de nuestra nueva Coleccion otoño invierno 2015:
MUNDOS CONVERGENTES.

El desafío de esta coleccion es establecer un diálogo interdisciplinario con diferentes actores de la cultura, formando una ecuacion inedita y riquisima: 



LITERATURA + ILUSTRACION + MODA

La idea fue generar encuentros entre los deseos de cada una de las partes, una ACCION CREATIVA COLECTIVA, un intercambio y una reflexión que funcione como un puente entre la palabra escrita y la moda, a través del lenguaje plástico.
Porque creemos que así se entreteje la sociedad, potenciando la identidad cultural.

Compartimos con vos esta maravillosa experiencia y esperamos puedas disfrutarla tanto como lo hicimos todas nosotras juntas y cada una en particular.




JOLEH
_Helga Fernández
:: Ilustrado por Mey Clerici


Antes de acompañar a mi mamá a hacer las compras, abrí el placard y descolgué de la percha, con cabeza de
osito, el vestido nuevo. Estaba cansada de esperar la ocasión para estrenarlo, por lo que pensé: – ¡Es hoy! 


El día que mi abuela me lo confeccionó, me había subido a una mesa de madera para contornearme la silueta con alfileres de puntas multicolores. La misma mesa que, en las reuniones familiares, se convertía en el tablao donde taconeábamos y hacíamos sonar las castañuelas. Yo ya había visto esa tela, antes de reencontrarla
en la vidriera de la sedería, apoyada en las curvas de una bailaora de flamenco. Pero, cuando me lo puse, en mi no lucía igual de insinuante que en ella. Solucioné el problema ajustándome un cinturón dorado, a la altura en la que después cabría la cintura, hasta un poco antes de no poder respirar. A fuerza de voluntad e ingenio, logré que esa porción de mi carne se plegara hacia adentro aparentando ser todo lo finita que en verdad no era. 

Salí a la calle con la avidez de quien toma el escenario el día del estreno. No llevaba el mantón bordado, pero
me acompañaba una cartera, todavía más chiquita que yo, que abría y cerraba con un repertorio ensayado de llamativos gestos. Buscaba, en el espejo de adentro, la belleza que anhelaba reflejar. 

Dos cuadras después, me seguía un nene en bicicleta. Mientras mi mamá compraba en la vinería y yo esperaba en la puerta, él me dedicó, lo que un tiempo más tarde, reconocí como el primer piropo que un hombre me dijera. Tuve vergüenza, no la de siempre, otra que no me supe explicar.
 
Volví a mi casa con la sensación de que el vestido rojo a lunares blancos había causado efecto y con la convicción de que la seducción pende de una apropiada puesta en escena. 

Tenía 9 años. No jugaba, practicaba un oficio. 


SOLO UN PAR DE PUERTAS
_Analía Medina
:: Ilustrado por Marina Haller

Uno, dos, tres. Despierto. En el techo hay molduras y sobre la pared un ropero tallado. Hay una puerta que da al balcón y un olor, que cuando lo siento en otro lado, “es olor a la casa de mi abuela”.
Cuando era chica me obsesionaba la idea de que mi casa era más grande, que tenía un ambiente oculto. Una vez soñé que en la pared del comedor había una columna que indicaba la entrada a ese ambiente. Me desperté y no estaba; pero la realidad era mentira. Ya te voy a encontrar, dije.

Lo mismo me pasaba con la casa de unos vecinos. Estaba convencida de que detrás de una biblioteca estaba esa puerta. Ellos tenían una hija más chica que yo y les sonó extraño cuando toqué el timbre y dije que iba a jugar con ella. La nena sacó sus  articuladas, platos, tacitas de plástico y sirvió un té invisible muy caliente. Lo tomé despacio para no quemarme. Me limpié la boca con una servilleta también invisible, siempre
con la vista fija en mi objetivo. La nena levantó la mesa y yo aproveché para acercarme. No la vi venir: mi vecina me sorprendió tratando de correr la biblioteca con un “¿Se te perdió algo?”.
 
Quise volver, pero siempre hubo alguna excusa.

Ahora sé que desde chica silvineaba ocampismos de forma inconsciente.Necesitaba un espacio grande, ignoto, que escondiera misterios y secretos. Una niña como yo, que me hiciera espejito, tal vez vestida de la misma manera, con puntillas bordadas por la abuela en su cuarto de la casa vieja de Floresta. Mi abuela y los eternos alfileres alineados en su boca.

La yo-espejo sé que existe, me enteré años después de que la casa se vendiera. Tenía un altillo que muchos desconocíamos. Al parecer allí quedaron el Winco de mamá y sus discos de los Beatles. Imperdonable. Desde aquel hallazgo supe que había más: seguro que la yo-espejo vivía ahí, y aún vive, chiquita, como el día en que me fui. Si volviera, me invitaría a ver vestidos de otra época, a probarme joyas y mirar fotos de desconocidas
mujeres con faldas raras y sombreros, acompañadas de hombres engominados y de bigotes finos. Pero allí se quedó ella con todos los recuerdos, sin pasado. Así la dejé yo, detenida. A ella también deben apretarle los zapatos blancos nuevos.

Mi fracaso arqueológico aparece de vez en cuando y eso me obliga a seguir creyendo en esos espacios.
 
Años después, ya de grande, Silvina apareció. —Leé este cuento— me dijo un amigo. Era “La casa de azúcar”
y me impactó. Tardé mucho en volver a leer otra cosa de ella, tenía un sentimiento desequilibrante que no podía definir. Luego encontré la palabra en otra lectora de Silvina: perturbación. Su universo me transporta a espacios que no logro encontrar y eso me perturba porque comprendo que existen, que debo abrir un par de puertas que no sé dónde están.

La Casa de Azúcar, dice Silvina que queda sobre Montes de Oca pero es trampa: está sobre Brandsen. 
Nunca la ví, ni caminé adrede por esa cuadra, pero sé que ahí está; riéndose de mí.
 
Un día me animaré: voy a pararme en la esquina para espiar.
 
Otro, si soy valiente, caminaré hasta la casa y abriré la reja ruidosa y no sabré si estoy en Barracas o Floresta, si es la casa de azúcar o la de mi abuela, hasta que transparente aparezca mi Yo-Espejo con sus puntillas y zapatos apretados, invitándome a subir al altillo.


(SIN TÍTULO)
_ Luciana Ravazzani
:: Ilustrado por Bettina Melnizki

Fingir poseer un don especial
para comprender a tus mascotas
o ser razonable con la duración
de las camisas que ella te regaló.
Ser encantadora, mesurada,
reirme en los momentos adecuados,
llorar sólo por motivos ajenos.
Tener la cena preparada,
la cama tendida,
un perfume en spray para usar todos los días.


UNA COSA DE NO CREER
_Solana Landaburu
:: Ilustrado por Ana Sanfelippo

¿Estás tomando mate? ¿No te daba acidez? ¡Pero si el otro día me dijiste que no tomabas más por el tema del estómago! ¿Ya dos meses desde la última vez que hablamos? ¿Tanto? ¿Segura? Pero si yo te llamo. Cuando no te llamo es porque no tengo nada que decirte. Lo que no entiendo es cómo puede ser que en dos meses estés tomando mate de nuevo. Bueno, pero tampoco abuses. No te enojes, te lo digo por tu bien. Enseguida te ponés chinchuda. Nada. ¡Que no dije nada! ¿Además estás sorda? Te cuento la última de la tía que es una cosa de no
creer. ¿Sabés qué hace? Siempre se calla cuando hablamos del tiempo. La tía, ¿quién va a ser? Escuchá. A veces le digo: “Mirá qué lindo día. Hay sol”. Y ella nada. Como si le hubiera dejado de interesar. El clima. El clima le dejó de interesar. Cuarenta grados y ella con saquito al hombro. Yo no sé cómo no se ahoga. Cómo no le dan ganas de andar en musculosa o en solerito. No, no te digo que esté desnuda tampoco. Pero algo más liviano…
Un pantaloncito de lino, una pollera larga. Pero nada. Saquito al hombro. Como si hubiera desconectado con el tiempo, ¿me entendés? Como si ya no fuera ni primavera ni invierno. Una cosa rara. Y por ahí se pone el saquito y en los pies, sandalias. De no creer. A veces le digo que es un día hermoso. Y te juro que me parece que no me entiende. Todo lo otro, lo entiende. Escuchame bien porque es de no creer. Le digo: “Te traje un
poco de guisito que hice anoche”. Y me dice: “¡Qué rico!”. Hasta ahí, bárbaro. Como que hablamos de la misma cosa. Guiso y rico. Ahora, fijate lo que pasa. Le digo: “Se cae el cielo de lo que llueve”. O: “Hace un calor de morirse”. O: “Hay un sol que raja la tierra”. Y nada. No me dice nada. Como si le estuviera hablando de cosas que no existen. O que no entiende. Le digo: “¿Sabés quién se murió? Zulma”. Me dice: “Pobre”. Hasta ahí todo bien. Alguien se murió y ella dice “pobre”. Estaríamos hablando de lo mismo. No, no se murió Zulma. Es un ejemplo que te doy. Zulma está lo más bien, por suerte. No sé por qué puse el ejemplo de Zulma. Fue lo primero que se me ocurrió. No, en serio que no se murió Zulma, si está regia. La tenés que ver, toda bronceada, anda de acá para allá con el grupo de ella. Le mando. Sí, le mando. Ves que estás cada día más sorda. Nada. ¡Que no dije nada! Esperá que sigo. Olvidate de Zulma. ¡Te digo que no se murió! Con un grupo de señoras que van al cine, al teatro. Esas cosas. ¡Y qué sé yo de dónde las conoce! Sí, sufrió mucho Zulma, es cierto. Y bueno, ahora se da todos los gustos. ¿Qué querés que te diga? A mí me parece bárbaro. Claro que Zulma los ve a los nietos. Cada dos por tres los cuida. ¿Pero sabés qué? El sábado a la tipa no la encontrás en la casa. ¿Y te digo algo? Me parece regio. ¿Vos te pensás que es de esas viejas que toman el té con masas? No, Zulma capaz que vuelve a la casa a las doce de la noche o una. Teatro y cena después. Y su buena copita. En cambio a la tía no le interesa más el clima.


LA HOMBRE
_Leticia Martin
:: Ilustrado por Angela Corti

la hombre
asumió
la objetivo
ocupó
la lugar
ganó
la terreno
decidió
la futuro
pensó
la trabajo
y armó
las hogares
enamoró
al mujer
resistió
los normas
y desarmó
las estereotipos
la hombre se cansó
de que la lenguaje no
le sea propio
y que le ande poniendo género a las cosas
sin preguntarle
cómo.


DOS FOTOS
_Natalia Gauna
:: Ilustrado por Luna Portnoi

Dos fotos. Una con sus hermanos, promedian los 80. Otra de sus padres, una pareja poco feliz. La madre está parada detrás de su esposo, le apoya una mano en un hombro y mira de perfil mientras él sonríe a cámara. Hay algo perverso en la imagen.
 
Un árbol de Navidad con pelotas descoloridas por el sol. Unas guirnaldas casi sin pelos y una estrella de purpurina dorada. Cuelga un papel de un ángel plateado. Se lee: “Feliz Navidad mis queridos… Tía Mirka. Diciembre, 2007”. Dos macetas con plantas artificiales. Unos platos cuelgan de una pared desteñida.
La escena es aún más deprimente.
 
Un armario. En el fondo, una caja guarda papeles, souvenirs y todo tipo de recuerdos. Una libreta de tapa negra con pintitas blancas se asoma entre el caos. Se lee. 

Su cuerpo no le pertenece. “Es prestado”, dice que es una bendición pero que duele, adentro, donde ya no se sabe muy bien qué hay. Supone que a todas les debe pasar. Cuenta que le pateó algo ¿El riñón? Quizás el hígado. Después de eso estuvo todo el día descompuesta. Pensó que quizás algo no estaba bien. “Una patada de su hijo le perforó un pulmón”, leyó ese día en un artículo de Reader’s Digest. “Cuando entre al quirófano
todo habrá pasado. Él estará ahí, yo también, los tres. ¿Me pondrán anestesia?”, se pregunta. Dice que le hubiera gustado que la operen antes pero de cualquier otra cosa. Siempre quiso tener lolas más grandes pero no se animó, confiesa, y duda si podría amamantar “con eso en su pecho”. “A él no le hubiera gustado pero no debió importarme. Después de todo, nada de mí le gusta”.
 
Lloré en el quirófano. Me dolía aunque ya estaba anestesiada. El cirujano plástico no entendía y pedía al anestesista que volviera a pincharme. Ya resignado, comenzó a abrir. Dije haber sentido absolutamente todo. El bisturí, la sangre corriendo por el pecho, unas manos que presionaban dos bolsas extrañas. Sentí estirarse la piel, ensancharse los pezones y el manoseo que acomodó mis tetas. También un hilo que primero pinchaba, después corría y por último, tensaba. “Es imposible”, rió el médico al escuchar mi historia. No me importó.
Después de todo, él era uno más de los tantos hombres que me habían penetrado aunque ésta vez de una manera especial. “¿Podré amamantar?”, pregunté para salir del paso. No me interesaba la respuesta y mientras él parloteaba me sentí, por primera vez, perfecta.
 
Dos sillas. Una sentada frente a la otra. Ella lee una novela policial de un autor desconocido. Cada tanto mira de reojo para observarme y le sonrío. Ella piensa en mi juventud y yo en su vejez. La escucho respirar fuerte ¿Se le estará acabando el aire? En tal caso, la caja de papeles, souvenirs y todo tipo de recuerdos me pertenece, y la libreta de tapa negra con pintitas blancas también.
 
Un reloj se detiene. ¿Marcará la hora? Me despido por las dudas aunque sin sentido. Ella continúa leyendo y cada tanto gime de dolor. La observo una vez más y le susurro que la quiero. Las lágrimas corren por mi pecho, me toco y lo seco. Todavía duele un poco. Ella vuelve a su libro y cierra los ojos. Nuestros cuerpos duelen y allí nos encontramos.


TERCA VOLUNTAD
_Ana Vicini
:: Ilustrado por Vero Gatti

Un swetercito, si. Eso, tal cual. Sos como un pulovercito que uno ve un día en la vidriera y se enamora. A mi me pasa. Poco, pero me pasa. Pero cuando sucede es imposible resistirme, te juro. No hay lógica que valga, no hay argumento. Lo ves, y lo necesitás. Te podés engañar un rato, pero ya no hay vuelta atrás. Podés seguir de largo, pero ya te hace falta. ¿Entendés?
 
Es eso. El tema es que volvés, te lo probás, y no te queda. Es el pulovercito para vos, pero no te queda. Y no es que no sea tu talle, es tu talle, pero hay algo que no anda. Capaz es eso del corte, no sé. Pero igual te lo llevás. Porque es tu pulovercito, porque es hermoso, porque es el que siempre quisiste, y porque sos terca. Y yo soy muy terca a veces, ¿sabés?
 
La cosa es que le ponés voluntad. Estás feliz con sólo tenerlo. Volvés chocha a tu casa y te lo probás una vez más. Sigue igual: te lo acomodas del cuello y te tira la manga, tironeás la manga y se te sube a la cintura, lo bajás y se te desacomoda la sisa.
 
Igual, lo guardás contenta. Como esperando un milagro, aunque no creas en nada. A la primera oportunidad, lo estrenás. Sabés que no va, pero intentás. Todo el día tironeando. Incómoda, pero chocha.
 
Vos sos más o menos como ese pulovercito.
 
Al tiempo, uno casi que ya sabe que no va. Cada vez lo usa menos, porque sabe que es al pedo. Lo guarda, lo saca, lo prueba de entrecasa, Te sigue encantando, lo seguís necesitando. Pero tira, molesta, hay algo que incomoda. Lo que no podés hacer es tirarlo. Te apena sólo pensarlo. Te desarma.
Cuando uno no puede deshacerse de las cosas, hay que dejar que se pierdan solas, Mudanzas o el
simple azar del movimiento hacen el trabajo que uno no puede. Un día lo cambias de estante, más tarde ya no está a la vista y un día sin darte cuenta lo perdiste. Funciona. Sólo una vez me falló, pero ese ya es otro duelo.



COLECTIVO ESCRITORAS. LAS CLAUDIAS

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HG DISEÑO
Buenos Aires - Argentina
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Nuestros Locales

:: Paso 582 (entre Lavalle y tucuman). Ciudad Autonoma de Buenos Aires.
Tel 11 4961 7003

:: Avenida Santa Fé 2002 esq. Ayacucho. Ciudad Autonoma de Buenos Aires.
Tel 11 4816 9030

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lunes, 1 de septiembre de 2014

HG. CAMPAÑAS DE GESTION JUSTA.


EN HG SOMOS CONCIENTES QUE NUESTRO COMPORTAMIENTO COMO CONSUMIDORES TRASCIENDE LOS BIENES QUE ADQUIRIMOS Y CONFORMA EL MUNDO EN QUE VIVIMOS.

POR ESO ESTAMOS COMPROMETIDOS CON EL TRABAJO “BIEN HECHO”, BAJO LA FORMA DE GESTION JUSTA, RESPETANDO EL MEDIO AMBIENTE Y CONTRIBUYENDO A LA MEJORA SOCIAL Y ES ESTE ESPIRITU EL QUE NOS CONVIERTE EN UNA EMPRESA
SOCIALMENTE RESPONSIBLE, ES DECIR RESPONSABLE DEL IMPACTO QUE NUESTRA ACTIVIDAD GENERA EN LA SOCIEDAD.

PORQUE QUEREMOS QUE ESTE COMPROMISO SEA MAS QUE UN GESTO Y SE TRANSFORME EN UNA ACCION CONCRETA DESARROLLAMOS CAMPAÑAS SOSTENIDAS EN TODAS NUESTRAS COLECCIONES, IMPLICANDONOS CON LAS PERSONAS, LA COMUNIDAD Y SU TEJIDO SOCIAL.

CAMPAÑA “CERO DESPERDICIO”

ES NUESTRA PROPUESTA DE REUTILIZACION DE MATERIALES QUE SE CONSIDERAN DESPERDICIOS TEXTILES. CASI DE UN 20 % DE LA PRODUCCIÓN TEXTIL ES DESPERDICIO EN TELA. LA IDEA DE ESTA PROPUESTA ES RECICLAR REUTILIZANDO RECORTES Y RETAZOS, ESTAS PIEZAS SON ÚNICAS E IRREPETIBLES YA QUE INTERVIENEN LA MANO DE ARTESANOS ARTISTAS, ES KINTA PATA NUESTRO ALIADO EN ESTE TRABAJO.




CAMPAÑA "PRODUCTO CON VALOR SOCIAL"


NUESTRA PROPUESTA DE PRODUCTOS CON VALOR SOCIAL ES UNA CONTINUIDAD DE NUESTRO TRABAJO PARA CONTRIBUIR A CONSTRUIR UNA MEJOR SOCIEDAD EN ALIANZA CON MOVIMIENTO DARTE, EMPRENDIMIENTO SOCIAL QUE REUTLIZA PAPEL PARA LA ELABORACION DE CUADERNOS QUE TIENEN COMO DESTINO ENTRETENER Y EDUCAR A NIÑOS DE TODO EL PAIS, POR CADA CUADERNO QUE SE COMERCIALIZA UN NIÑO QUE NECESITA RECIBE OTRO.

NUESTRO "CUADERNO SOCIAL" ES CON HOJAS REUTILIZADAS Y FUNDAS PARA ESTE CUADERNO CON DESPERDICIO TEXTIL. TAMBIEN ESTA TEMPORADA TENEMOS "MOCHI SOCIAL" ILUSTRADAS INSPIRADAS EN EL CONCEPTO "UN HILO ROJO" BUSCANDO LAS CONEXIONES CON OTRAS PERSONAS Y MUNDOS PROPIOS CON LA IDEA DE GENERAR NUEVOS VINCULOS Y SITUACIONES QUE ENRIQUEZCAN NUESTRA VIDA PERSONAL Y SOCIAL.




CONSIDERAMOS MISION PARA ESTA TEPORADA PRIMAVERA VERANO 2015 PODER CONTINUAR ARMANDO REDES Y QUE NUESTRO MENSAJE CONTAGIE Y AYUDE A OTROS.

TE INVITAMOS A SUMARTE Y SER PARTE DE NUESTRAS PROPUESTAS!





lunes, 4 de agosto de 2014

PRIMAVERA VERANO 2015 "UN HILO ROJO"




«Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo,  
lugar o circunstancias.   
El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper».   
Proverbio Oriental  
  
Alguna vez lei que las casualidades no existen. Que todo está escrito entre las nubes  
y las estrellas con tinta invisible. Que las personas van mezclándose en las páginas de  
las historias de otras personas para compartir y protagonizar un guión ya  
establecido. Que todos somos actores principales y también secundarios, según la  
parte de la película en la que nos encontremos. Es una bonita manera de hablar del  
destino. Pero, existe el destino? Yo no lo sé, ni creo que lo sepa nadie.   
  
Pero me gustan las historias, y esta es una bonita leyenda que viene encontrandose  
conmigo insistentemente, no se si creo en ella, pero sin duda desearia que exista.  
  
Hay una creencia tradicional en Asia Oriental, presente en la mitología china y en la  
japonesa. Es la anonima leyenda del Hilo Rojo   
  
Cuenta la leyenda que las personas destinadas a conocerse tienen un magico hilo  
rojo invisible atado a sus respectivos meñiques. El hilo permanece siempre atado, a  
pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona,  
ni importa que pases mucho tiempo sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra  
punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Este hilo  
viene con la persona desde tu nacimiento y la acompañará, más o menos tenso, más  
o menos enredado, a lo largo de toda tu vida.  
  
Una de las leyendas sobre este hilo rojo cuenta que un anciano que vive en la luna,  
sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en  
la tierra, y cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que no se pierdan.  
  
Pero la leyenda más popular y la que se recita en casi todos los hogares japoneses a  
los niños y jóvenes es esta: “ Hace mucho tiempo, un emperador se entero de que  
en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenia la 
capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mando traer ante su presencia.   
Cuando la bruja llegó, el emperador le ordeno que buscara el otro extremo del hilo  
que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que seria su esposa; la bruja  
accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevo  
hasta un mercado en donde una pobre campesina con una bebe en los brazos  
ofrecía sus productos.   
Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invito a  
ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : “Aquí termina tu  
hilo” , pero al escuchar esto , el emperador enfureció creyendo que era una burla de  
la bruja , empujo a la campesina que aun llevaba a su pequeña bebe en los brazos y  
la hizo caer haciendo que la bebe se hiciera una gran herida en la frente , ordeno a  
sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.   
Muchos años después, llego el momento en que este emperador debía casarse y su  
corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy  
poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda y el momento de ver por primera vez la  
cara de su esposa, la cual entro al templo con un hermoso vestido y un velo que la  
cubría totalmente.   
Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro …. tenía una  
cicatriz muy peculiar en la frente. “  

Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el  
dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos  
del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés  
compartido y la unión de los sentimientos.   
  
A partir de esta historia nace el proceso creativo para esta TEMPORADA PRIMAVERA  
VERANO 2015, buscando las conexiones entre personas y mundos propios, con la  
idea de generar nuevos vinculos y situaciones que enriquezacan nuestra vida  
personal y social, en la busqueda de la otra punto del hilo. 

martes, 15 de julio de 2014

ABIERTA LA LIQUIDACION!



A PARTIR DE HOY 15 DE JULIO Y HASTA EL 15 DE AGOSTO PODES ENCONTRAR TODOS LOS PRODUCTOS DE LA COLECCION INVIERNO 2014 CON DESCUENTOS DE -20% Y -30% EN NUESTRA SUCURSAL DE AVENIDA SANTA FE! TE ESPERAMOS

ENCONTRANOS EN GOOGLE MAPS DESDE AQUI

jueves, 8 de mayo de 2014

1x1‬!! Un cuaderno para vos, otro para un chico!!



Te contamos que HG + KINTA PATA + MOVIMIENTO DARTE  se unieron con el fin de reciclar reutilizar papel y retasos de tela para crear cuadernos unicos e irrepetibles. RE UTILIZA ES LA CONSIGNA.
Uno de nuestros propositos es concientizar sobre el espacio ambiental que produce la tala de arboles, derivada de la produccion de papel, mientras que promovemos el equilibrio ecologico y el consumo responsable.
La estrategia en MOVIMIENTO DARTE se trata del sistema "one to one" donde por la compra de un cuaderno un chico en etapa escolar recibe uno.
Para que? para incentivarlos, para despertar su curiosidad e incentivar su creatividad, para enseñarles a amar y a cuidar a la tierra, para que no dejen de soñar, para que vuelen pintando y jueguen a escribir, para que tengan herramientas escolares, aprender mas y mejor.
CON LA COMPRA DE UN CUADERNO PATCHWORK HG, UN NIÑO EN ETAPA ESCOLAR RECIBE OTRO.
1x1‬ 1 cuaderno para vos, otro para un chico!!

Vos tambien forma parte!